miércoles, 29 de agosto de 2007

El madrid del capitán Alatriste

500 noches. He perdido la cuenta.
Don Sancho. El mercado. Besos. La tienda de trajes de novia. Escalinata. Abrazos. Cuchilleros. Bomba de patata. Cañas y tardes. Besos. Cajero. Skunkfunk. Botin. Ir de la mano. Viena. Castañas. Puesto de navidad. Risas. 28 de diciembre. Bromas. La terraza. El pino. Bricomania. El cocinero de la uno. Caja de muñecas. El baño fuera. ¿Sabes una cosa?. Sorpresa. Palacio Real. Sidreria. Besos. Pizzeria tapadera. Pibote móvil. Miradas. Caprabo. Día. Besos. Gritos. Maltrato. Juicio. Apoyo. Abuelitos gallegos. Asómate a la terraza, me ves?. Paella. Fideua. Arroz al horno. Ensaladilla con pimienta. Que tengas un buen día. Comidas. Cenas. Amigos. Lambrusco. Futón. Me gustas. Parchis. Party. Flexicoco. Playstacion. Centro mail. Fnac. Besos.
Sabes una cosa? Te quiero.
Visitas guiadas para desgastar los rincones. Quizás de tanto andar se desgasten. Si se desgastan, tal vez, pueda reconstruirlos.
Alatriste, bajo mi encargo, rompe a golpe de espada y supervivencia los recuerdos.
Vacio.
500 noches. He perdido la cuenta. Tanto te queria.

martes, 28 de agosto de 2007

Insomnio

En vela. Sin buscar el sueño. Sin encontrar la cama.
Como en la noches de café y asignaturas suspendidas irremediablemente. Si no estudias cada día no apruebas.
Sin hacer los deberes, y como diría watzlawick en su "el arte de amargarse la vida", sin hacerme caso a mi misma, que es la mejor manera de suspender.
Que sabes que tienes que hacer un poco cada día. Pues no lo haces.
Que sabes que si dejas el trabajo para el último momento lo más probable es que falle algo. Pues lo dejas para el último momento.
Que sabes que los compañeros que llevan el gorro puesto todo el día, en cuanto puedan van a salir corriendo. Vas y caminas con ellos.
Despegando besos, embotellando caricias, raspando te quieros, olvidando un cuerpo, apagando una sonrisa, deshaciendo flores de papel con amor dentro.
Sin buscar el sueño. Mal buscando los sueños.

domingo, 26 de agosto de 2007

telaraña que sostiene pero no atrapa

Todo empieza por ir recogiendo la seda de la telaraña. Paso a paso por la ciudad. Recogiendo los recuerdos, los besos, las risas y los deseos en una madeja de futuro no futuro.
Cada lágrima, cada sollozo, un poquito más.
Ríos por ti. Inundada la ciudad. Ya no sabía andar por ella, sólo podía nadar entre la lluvia.
Tu cuerpo como paraguas. Al menos tu cuerpo como impermeable. Tan solo tu cuerpo para no perderme en la ciudad inundada. Tu cuerpo donde agarrarme. Tu cuerpo para mantenerme a flote.
Hasta que la ciudad empezó a secarse.
La tierra puede convertirse con los besos de la lluvia en pasos crujientes. Siempre me gustó saltar en los charcos del asfalto. Las nubes siguen dibujando cosas sorprendentes.
Y yo voy paseando por la ciudad, con mi madeja de futuro no futuro, tejiendo para mi una telaraña que sostenga pero no atrepe.

domingo, 12 de agosto de 2007

Descongelando la rabia

Si tienes vocación de enfermera metete a criar champiñones. A los hombres que los cuide su puta madre, su puto padre o sus putos muertos.

viernes, 10 de agosto de 2007

faquir aficionada

Nada sale a la primera y ser faquir es complicado.
Eso es lo que he aprendido hoy.
Vas caminando entre las esquirlas y toda va bien mientras no mires el suelo. No lo notas pero sangras. Y que quieres, impresiona.
Sobre todo cuando te da por jugar a no querer, por meterte en camas duras y libres. Ummm, eso es el colmo de una faquir aficionada. Porque, como no controlas del todo la concentración y el dolor, cuando menos lo esperas no veas como joden los putos cristales.
Que si, que duelen pero no matan. si, pero no veas lo que joden.
Y el tiempo? dónde esta el puto tiempo? Sigo esperando.
Ya ves.
Nada sale a la primera.

luce o no, depende el día

Te fuiste dejando las calles llenas de lágrimas acristaladas. No pensé que pudiera caminar por ellas sin dejar un rastro de sangre y vísceras.
Ahora camino como un faquir. Sin dolor. Sin miedo. Sin mirar ni sentir las magulladuras que me hicieron los miles de besos de despedida, que me diste sin querer quererme, queriendome sin querer.
El tiempo como todo, llega cuando no lo esperas.
Ya no espero nada.