jueves, 14 de agosto de 2008

Los amantes no se despiden

Hay frases que te golpean, que mueven los cimientos de aquello en lo que tu creías.
Aquellas verdades absolutas que guiaban tus acciones y tus sentimientos.
Tantas horas perdidas despotricando por lo maleducados que son los principes de tres al cuarto con los que te entretienes, y un día te enteras que lo único que pasa es que "los amantes no se despiden". Asi de sencillo, no es nada personal.
Te lo dan todo en poco tiempo y no les queda ni el adios.
En realidad esta versión es mucho más peliculera, apela al sentido melodramático de la vida: "siempre nos quedará recordar los polvos que echamos", y al mismo tiempo es más sosegada, más estoica.
Yo, hoy, me siento más tranquila. Porque ni soy yo, ni son los hombres que son todos unos desgraciados.
No.
Es que... los amante no se despiden.

lunes, 11 de agosto de 2008

Bailando capoeira

Entras en la roda del deseo y ya no puedes despistarte. Tienes que seguir el ritmo del berimbau mientras calculas cada movimiento y esquivas suavemente a aquel que te llevarías a la cama, no al tatami.
Es difícil aprender a jugar. Mil patadas antes de lograr un baile, si no elegante, al menos digno. Da igual. Cada contrincante es distinto y cada día tienes que volver a aprender de nuevo.
Cachorito, que bien te mueves, como te deshaces de mis ataques, de mis enfrentamientos. Te enseñaron que con los maestros solo puedes defenderte y a eso juegas conmigo. Pero eres bueno y te mueves de forma impecable, cerca pero sin marcarme.
Un mortal por aquí, un mortal por acá y yo ya solo quiero que beses.

viernes, 9 de mayo de 2008

círculo

Se cerró el círculo...
Creí que completar el círculo era la clave para poder empezar de cero. Pero como todo es circular, al cerrarse el círculo, empezó todo de nuevo.
Adiós, dolor, cumpleaños, navidad, aniversario, adiós, dolor.
Como me gustaría abandonarme al placer de estar en tus brazos, de olerte, de tocarte distraidamente el pelo, besarte el cuello, leer tu cuerpo con las yemas de los dedos, mirarte, hacerte cosquillas...
Sé que es tu recuerdo lo que extraño, que ya nos somos los mismos, que ni si quiera quiero tener la vida que tenía antes contigo.
Pero como me gustaría perderme un rato entre tus brazos, olerte, amor.
Aunque me deleite todos los días soñando con mil hombres distintos. Aunque cada día descubra un motivo por el que es mejor no estar contigo. Aunque ya no te quiero, como sigo queriéndote cariño...
Hay cosas de mi que todavía siguen siendo tan tuyas, aunque ni las quieras ni lo sepas ni te importe. Aunque la mayor parte del tiempo las tenga conmigo y solo te las dé un ratito cada día. Amor, hay cosas de mi, que todavía siguen siendo tan tuyas, que tu ausencia me duele como hace un año.
Se cerró el círculo y formó una figura completa que es lo que soy y quiero ser. Completa sin ti. Completa yo.
Pero hay días como hoy, que mi círculo se alarga y se transforma en lágrimas que quisieran perderse en tu cuerpo, vivir en tu sonrisa, acariciar tu mirada.
Se cerró el círculo....

lunes, 14 de enero de 2008

Besando sapos, escupiendo veneno

Locura transitoria.
Hago una lista de porqués y sonrío tontamente. Ni yo me lo explico.
Comienza como un desafío y termina en búsqueda de ternura.
La piel como una puerta abierta. Tus manos suaves y ligeras tocando tocándome.
Te miro a los ojos porque quiero mirarte y porque quiero que sepas que quiero verte.
Me pierdo corriendo detrás de una moto y termino en un barrio en ruinas. Las calles vacías, tus besos. Los edificios rotos y ennegrecidos, mis te quieros.
Que pérdida de tiempo buscar donde no vas a encontrar. Laberinto sin fin en el que me adentro como si no supiera andar por otro lugar.
Soledad.
Notas musicales, montañas nevadas. Frialdad, distancia.
El frío calándome los huesos y yo impasible sigo subiendo, día tras día, cuerpo tras cuerpo. Como si en la cima me esperara un sol cálido y no el vacío de siempre.
Me sobran besos para tantos sapos. Que no quede ni uno sin ser besado.
Para salvar a los príncipes me encierro en las torres más altas, me corto los cabellos y cierro puertas y ventanas. Cualquier sacrificio es poco. Te daré mi corazón por alimento.
Quien demonios me enseñó que el amor tuviera que costar tanto para que mereciera la pena.
Como si reflejarme en un espejo sin reflejo fuera la única manera de ser...
Besando sapos, escupiendo veneno