lunes, 11 de agosto de 2008

Bailando capoeira

Entras en la roda del deseo y ya no puedes despistarte. Tienes que seguir el ritmo del berimbau mientras calculas cada movimiento y esquivas suavemente a aquel que te llevarías a la cama, no al tatami.
Es difícil aprender a jugar. Mil patadas antes de lograr un baile, si no elegante, al menos digno. Da igual. Cada contrincante es distinto y cada día tienes que volver a aprender de nuevo.
Cachorito, que bien te mueves, como te deshaces de mis ataques, de mis enfrentamientos. Te enseñaron que con los maestros solo puedes defenderte y a eso juegas conmigo. Pero eres bueno y te mueves de forma impecable, cerca pero sin marcarme.
Un mortal por aquí, un mortal por acá y yo ya solo quiero que beses.