lunes, 14 de enero de 2008

Besando sapos, escupiendo veneno

Locura transitoria.
Hago una lista de porqués y sonrío tontamente. Ni yo me lo explico.
Comienza como un desafío y termina en búsqueda de ternura.
La piel como una puerta abierta. Tus manos suaves y ligeras tocando tocándome.
Te miro a los ojos porque quiero mirarte y porque quiero que sepas que quiero verte.
Me pierdo corriendo detrás de una moto y termino en un barrio en ruinas. Las calles vacías, tus besos. Los edificios rotos y ennegrecidos, mis te quieros.
Que pérdida de tiempo buscar donde no vas a encontrar. Laberinto sin fin en el que me adentro como si no supiera andar por otro lugar.
Soledad.
Notas musicales, montañas nevadas. Frialdad, distancia.
El frío calándome los huesos y yo impasible sigo subiendo, día tras día, cuerpo tras cuerpo. Como si en la cima me esperara un sol cálido y no el vacío de siempre.
Me sobran besos para tantos sapos. Que no quede ni uno sin ser besado.
Para salvar a los príncipes me encierro en las torres más altas, me corto los cabellos y cierro puertas y ventanas. Cualquier sacrificio es poco. Te daré mi corazón por alimento.
Quien demonios me enseñó que el amor tuviera que costar tanto para que mereciera la pena.
Como si reflejarme en un espejo sin reflejo fuera la única manera de ser...
Besando sapos, escupiendo veneno

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me encanta como escribes. Una pena que sigamos creyendo en cuentos de amor y de princesas....pero algun dia llegara nuestro príncipe aunque sea en bicicleta o en moto, para cambiar el cuento y ser mas originales.